sábado, 15 de octubre de 2016

Crónica jornada 2: Picotas 61 - 16 Chicago Burbus

Segunda victoria de la temporada y primeras pinceladas de lo que se pudo ver en la segunda vuelta de la anterior. El rival tampoco permitió extraer demasiadas conclusiones. Chicago Burbus, otra de las novedades de este año, está compuesto por un grupo de chavales con la mayoría de edad recién cumplida, que deben haberse juntado para echar algo más oficial que las pachanguitas del parque, y están pagando la novatada tras dos jornadas de apalizamientos. Esperemos que no desistan y vengan a todos los partidos. El objetivo es divertirse, así que si alguien de ese equipo lee esto, desde aquí os animo a continuar jugando y progresando. El primer año siempre es difícil, pero se puede mejorar con trabajo y constancia.

Nada más comenzar el partido se vio que los Picotas eran muy superiores en altura y peso, pero en actitud las cosas estaban más igualadas, y eso, da lo mismo el rival, siempre tiene malas consecuencias. La primera canasta del encuentro fue para Chicago Burbus. Pasados nueve minutos, el marcador mostraba un desconcertante empate a seis. ¿Cómo era posible esta situación? Fácil, cada tiro era un fallo. Los Picotas eran incapaces de anotar incluso debajo de canasta. Falta de concentración, de intensidad o de tacto, el caso es que ni en primeros ni en segundos intentos la pelota entraba. Quizá se deba al gran calentamiento que realizan antes de cada partido. Quizá estaría bien que hicieran una rueda, unos palmeos, unos pases o cualquier cosa que se os ocurra para que todos estén en contacto con el balón y comiencen a sudar. Quizá.

Tras el tiempo muerto, la defensa mejoró  evitando cualquier acercamiento a canasta y gracias a un robo en campo del rival que propició una bandeja a placer contra nadie, los locales maquillaron el marcador, dejándolo al final del cuarto en 13-6.

Con la inercia cogida en el primer cuarto, los Picotas salieron lanzados en el segundo, endosándoles un sangrante parcial de 23-0. Los de blanco solo consiguieron anotar un vez en todo el cuarto, mientras que por los Picotas el juego se hizo más fluido. Hubo alguna transición rápida, se surtió de balones a los pivots ante la superioridad manifiesta dentro de la zona, también penetraciones que descolocaban a la defensa para doblar al compañero libre de marca, que aprovechaba la situación para lanzar con comodidad y anotar. Al final del cuarto, el resultado fue 34-9 y el objetivo de llegar a 60 puntos parecía factible.

Sin embargo, a los de amarillo pareció darles un amarillo, se relajaron, el ritmo fue decayendo. La falta de forma física fue haciendo mella en la velocidad de cada jugada y sabemos por experiencias pasadas que el juego pausado no es bueno para los Picotas. Desde el minuto siete no consiguieron anotar ninguna canasta en juego, tan solo un exiguo tiro libre fue el bagaje conseguido hasta el final del cuarto, dejando el tanteo en 46-13.

Con las ideas no muy claras -decidir entre intentar hacer un último cuarto basado en intentar contraatacar todo lo posible con solo 5 jugadores, para conseguir la mayor renta posible de cara al average general, o parar el ritmo habiendo cumplido ya en los tres anteriores, no es tarea fácil- los Picotas salieron al parqué mentalizados, al menos, en seguir haciendo un buen papel y no irse del partido como pasaba hace algún tiempo.

Por otra parte, Chicago Burbus intentó por todos los medios detener la sangría, y sólo pudieron hacerlo a base de faltas. Pronto se cargaron con 5, de modo que los locales visitaron la línea de personal con frecuencia y moderado éxito, pues los porcentajes estuvieron dentro de lo aceptable para un equipo históricamente pobre desde esa posición y que aún está en pretemporada. Si a esto le sumamos una buena defensa, donde la intimidación dentro de la zona no permitió ningún tiro fácil, nos deja que, al igual que sucediera en el segundo cuarto, un triple fue la única anotación de los de blanco en todo el tiempo.

El marcador final fue Picotas 61 - 16 Chicago Burbus. Los locales conquistaron su objetivo de superar los 60 puntos y los visitantes también, al sumar 16, tres puntos más que la jornada anterior. Así que todos contentos y una nueva victoria en el casillero picotil.

Lo mejor: conseguir una victoria contundente y recuperar sensaciones de cara al encuentro contra Basket Botellín, siempre es positivo.

Lo peor: ocurrieron algunos rifirrafes que no tenían sentido en un partido de este tipo, y se produjeron algunos golpes innecesarios más fruto de la mala coordinación que de feas intenciones.

La estrella: una vez más soy incapaz de destacar la labor de nadie por encima del resto. Cada integrante cumplió con su función y no hubo un claro exponente que sobresaliera sobre los demás. Muy bien el equipo.

El factor X: Sergio se convirtió en todo un coloso en defensa. Sus largos brazos llegaban a taponar cualquier tiro, incluso los exteriores. Gran labor que ayudó a desmoralizar al rival.

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